Home    Noticias » El cocktail de James Bond

Meses sin lo cotidiano me han hecho escuchar en muchas reuniones laborales la misma frase: ‘a ver si volvemos a lo de antes’. En mi papel, simplemente sonreía. Pero mi subconsciente siempre se ha preguntado qué es lo que esperaban que regresara. Supongo que esperaban lo que esperaron quienes en su día se resistieron al cambio: que los usuarios leyeran sólo en papel, que compraran discos de vinilo y que siguieran revelando sus carretes de fotos.

Basado en una película de 1980, Doly Parton nos regaló un estupendo musical titulado ‘nine to five’ ambientado en la oficina. Y claro, lo que ves ya no se lleva. Pero mira más atentamente. Lo que ves antiguo son las máquinas de escribir y la vestimenta. El resto permanece exactamente igual desde la revolución industrial. La era digital no se ha acompañado de grandes cambios en nuestra forma de ver el trabajo. Hemos pasado del fax al mail, de los despachos a las praderas. Pero esencialmente seguíamos trabajando igual: horarios, atascos y secuencia de escritorios.

El ’9 to 5 workday’ es nuestra rutina y somos animales de costumbres. Cada día íbamos a nuestro espacio de trabajo y nos sentábamos en nuestra mesa decorada a nuestro gusto. Pero es que no han dejado de marearnos: primero nos dejaron sin cajones con la filosofía ‘paperless’, luego empezó la moda del ‘hot desk’ y ahora ¿pretenden que no cojamos nuestro transporte cada mañana hasta el centro de trabajo? claramente se ha roto un hábito.

El covid nos ha forzado a una realidad que ya existía y es hora de abrazar el cambio y entrar, 20 años después de su llegada, en el siglo XXI laboral.

Centro de trabajo, ciudad dormitorio … términos en peligro de extinción. Y es que como digo en el video promocional del parque empresarial A2PLAZA, la oficina se redefine. Ya no es un lugar para trabajar sino algo más importante: un lugar para el encuentro, la colaboración y la pertenencia. El espacio de oficina ya no es rutina, es un destino que ha de ofrecer al empleado todo lo que no es posible obtener en remoto. Es como cuando vas a un hotel con bañera redonda de hidromasaje, o a una gran sala de cine. La oficina ha de ser algo absolutamente experiencial, colaborativo y conectado, de la que emane la cultura de la compañía.

Aún no he hablado de teletrabajo ni de días de presencialidad. De nuevo hablaríamos de rutinas y yo creo más en la autogestión que plantea Raquel Roca en su libro ‘knowmads’. Es ella quien me enseñó la frase de Steve Jobs “no tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer”. Por ello me decanto por el ‘work from anywhere’ según perfiles, que han implantado empresas como ING o Salesforce. Porque trabajar en remoto es sin duda bueno para la concentración, la conciliación, la sostenibilidad y la igualdad de género, tal y como se desgrana en un preciso estudio del IESE al respecto. Pero es que si hablamos de bienestar emocional también entra en juego la interacción social, la complicidad de equipo y la necesidad de comunidad.

Y ahora veo que en realidad James Bond ya nos hacía un guiño con su bebida híbrida autogestionada, su famoso vodka Martini ‘agitado, no mezclado’. No sé si la oficina es el vodka o el Martini, pero claramente ambos son necesarios para el cocktail perfecto.

Noticias Relacionadas